El Potencial de Desarrollo se refiere a la capacidad actual y proyectada de una persona para asumir con idoneidad puestos de mayor complejidad o responsabilidad dentro de una compañía.
Existen diversos modelos para pensar la cuestión del Potencial, hoy elijo pensar el Potencial desde el Ikigai, concepto derivado de una filosofía de vida japonesa, que hace referencia a “la razón de vivir”. Esta idea es descubierta por dos españoles, Héctor García y Francesc Miralles, quienes deciden investigar las causas o razones que permiten la longevidad de los habitantes del pueblo de Okinawa, que concentra la mayor población de centenarios del mundo Y así es que descubren que, cuando les preguntaban a las personas por qué tenían tantas ganas de vivir, la palabra que pronunciaban era “ikigai”. Todos tenían un ikigai, una motivación vital, una misión, algo que les daba fuerzas para levantarse de la cama por las mañanas, cuenta Francesc Miralles.
El Ikigai entonces, nos ayuda a encontrar nuestra esencia más profunda, nuestras pasiones, nuestras habilidades innatas. Pero el ikigai no es completo si nuestros objetivos no implican un servicio a la comunidad, todos queremos (y necesitamos) ser útil para alguien, es lo que nos lleva a aplicar nuestras pasiones y habilidades en la elección de una vocación.
Por último, no debemos desestimar la importancia de ser “recompensados”, ya que si nadie reconoce nuestra vocación, afloran sentimientos de frustración o desmotivación.


